La resina epoxi, utilizada conjuntamente con distintos apelmazantes, constituye uno de los materiales más versátiles para reparaciones o en la construcción de barcos. Desde reparar las grietas de un gelcoat, solucionar una deslaminación en una estructura de fibra de vidrio, instalar una pieza en una cubierta, o incluso moldear un casco o realizar una pieza en frio. Con epoxi y sus mezclas con aditivos podrá realizar un trabajo profesional y de calidad.
El epoxi se trabaja de forma sencilla y solo hay que saber en qué proporciones se mezclan la resina con el endurecedor y con otros productos como colorantes y apelmazantes. El epoxi se puede utilizar junto con los tejidos de fibra de vidrio formados por hilos cortos dispuestos en todas direcciones, como en el tipo biaxial que se suministra en forma de tejido.
Aplicaciones
El Epoxi nos permitirá afrontar todo tipo de trabajos e inventar incluso procesos y procedimientos para conseguir nuestros resultados. Los astilleros más prestigiosos del mundo utilizan este tipo de resina en vez de la resina de poliéster para realizar los cascos de sus barcos. La resina epoxi, frente al poliéster tiene más poder adhesivo, y por tanto más dureza, y también tiene la capacidad de mojar y empapar más los materiales. Por esta razón el epoxi es necesario para trabajar fibras de kevlar y de carbono, que con el poliéster se deslaminarían en poco tiempo.
Ejemplos concretos:
- Como sellante para impermeabilizar una superficie.
- Para reforzar una zona del casco pegando fibra de carbono mediante capas de tejido y epoxi.
- Como imprimación que sirva de soporte para una estructura que puede efectuarse en fibra de vidrio con epoxi.
- Como pegamento para unir una pieza a otra.
- Como material de relleno en un agujero o zona a obturar.
- Para laminar varias capas de madera o fibra y conseguir un soporte rígido y estructuralmente sólido.
- Como material para igualar una superficie rugosa o imperfecta antes de ser lijada para un acabado totalmente liso.
El Epoxi se lleva bien con casi todo. Es capaz de pegar o laminarse con madera, fibra de vidrio, fibra de carbono, metales, y en general materiales rígidos.
Cómo funciona
La resina epoxídica se combina con un endurecedor que al curarse (en varias horas) queda como un plástico muy duro. Cuando se ha comenzado la reacción química de fraguado, el proceso es irreversible. Dependiendo de la temperatura ambiente el endurecimiento puede acelerarse o retardarse.
Es importante medir correctamente las cantidades pues aunque admite cierto margen de error, la combinación perfecta será la indicada por el fabricante. En muchos casos la proporción será de una parte de adhesivo por una parte de endurecedor en volumen, mientras que otros fabricantes indican proporciones de 1 a 4. Es muy útil la utilización de dosificadores del tipo a las que encontramos en los botes de jabón líquido en el supermercado.
Aditivos a la mezcla
El comportamiento de la resina epoxi puede modificarse mediante el uso de aditivos y apelmazantes que se añaden tras mezclar el adhesivo con su endurecedor.
Los apelmazantes permiten aumentar el volumen de mezcla inicial y hacer más o menos dura la mezcla final. Pueden ser de baja densidad o de alta densidad. Los de alta densidad hacen la mezcla más dura y resistente, mientras que los de baja densidad permiten que el resultado final pueda ser lijado y pulido con facilidad. Podríamos utilizar polvos de talco o polvo de mármol o polvo de sílice para obtener mezclas cada vez más duras, que además permiten manejar la mezcla de forma más consistente. Su aspecto pasara a ser desde una miel algo líquida a una pasta como la crema de cacao. Dependerá de la cantidad de apelmazante. El volumen final obtenido puede ser varias veces mayor al inicial que teníamos con el epoxi puro.
Con polvos colorantes minerales se puede hacer que la mezcla tenga la tonalidad que busquemos. Solo es cuestión de hacer pruebas y buscar el mejor resultado.
Precauciones en su uso
- El adhesivo epoxi no causa sensibilización en la piel pero el endurecedor sí lo puede hacer. Use guantes de látex desechables. Se debe actuar de la forma más limpia posible.
- La acetona limpia bien los restos de epoxi, pero solo debe utilizarse para limpiar los materiales con los que se ha trabajado. Nunca para la piel.
- Su va a utilizar bastante cantidad, utilice lentes protectores.
- Aunque desprende pocos olores y vapores (como si ocurre con la resina de poliéster) procure trabajar en lugares ventilados.
- Al lijar el epoxi curado utilice mascarilla para evitar respirar el polvo resultante.
- La acetona se absorbe por la piel y puede causar fallos orgánicos. Por esta razón utilícela en lugares ventilados, solo para limpiar las herramientas. Si se ha ensuciado con epoxi, un poco de vinagre blanco y jabón podrán limpiarle la piel.


Electrónica
Motores
Horario de salida
Unas líneas de atractivo diseño y una cubierta versátil suelen ser suficientes para asegurar una jornada de navegación placentera. Pero es que, además, en la Extreme 24 Open se ofrecen elevadas prestaciones y buenas sensaciones al timón, de modo que gobernar también es divertido.
Otra faceta interesante es el diseño de la proa, perfecto para un corte de olas más eficiente y que además, favorece el aprovechamiento en cubierta y elimina salpicaduras. El color del casco, la presencia del logo y numerosos detalles de diseño, como las platinas en acero inoxidable o los porta vasos que se iluminan en color azul, hacen que la lancha tenga “personalidad”.
El puesto de gobierno está en la línea de otros modelos de la marca, con la consola central preparada para recibir los interruptores que se montan de serie y dejando espacio para los indicadores que se sirven con los motores u otros accesorios electrónicos.
Con sus dos motores el casco se nota asentado y se maniobra mejor. La prueba se efectuó en Mochima, y allí nos percatamos de que bastan unos segundos para comprender el barco. Como la posición del piloto está sobre el centro de la embarcación, no cuesta nada percibir la horizontalidad transversal del mismo y el trimado es bastante fácil
Situación I:
Situación II:
Cilindros inundados
Color del humor
MerCruiser es la marca de motores dentro-fuera de borda más exitosa del mundo, a pesar de que el fundador de Mercury Marine, Carl Kiekhaefer, al principio no creyó en el éxito del producto.
Carreras offshore
Llegó para quedarse





La instrumentación de navegación ayuda a conocer el posicionamiento, la velocidad del viento, la velocidad de desplazamiento sobre el mar,… todo aquello que nos ponga en rumbo a nuestro objetivo. Nuestros derroteros han estado siempre ligados a la observación y conocimiento del cielo. La carta celeste (planisferio o mapa de los cielos) es uno de los elementos cartográficos más antiguos. Ya los egipcios empleaban las estrellas como referencia para navegar y pronto adoptaron la terminología mesopotámica que conocemos como Zodiaco. La imaginación de los astrónomos dio forma a las constelaciones, configuró una carta celeste, que permitía identificar con rapidez las agrupaciones de estrellas. El movimiento del mar obligó a crear instrumentos ligeros y prácticos para tomar las alturas de los astros con la precisión. Hasta el GPS los más comunes a los navegantes han sido el astrolabio, el anillo, el cuadrante, la ballestilla y la brújula. El astrolabio (portador de estrellas) es un complejo instrumento para medir ángulos y colocarnos en el mapa del cielo. La leyenda dice que Ptolomeo lo descubrió al ser pisada su esfera celeste por el burro que le transportaba. Los árabes han sido los mejores en construirlos hasta que los ingleses los perfeccionaron haciéndolos de latón o cobre.
Por el contrario, la ballestilla (‘cross-staff’ en inglés) es un instrumento muy sencillo para medir ángulos. El primer dato sobre ella es la descripción de un judío catalán Levi Ben Gerson en 1342. Consta de dos piezas de madera de las cuales la mayor se llama flecha y la menor martillo, por mitad del cual atraviesa la flecha de forma que se mueva por ella el martillo conservando ángulos rectos. Permite determinar por ejemplo la altura de la estrella Polar por encima del horizonte, y con ello calcular la latitud. Se le conoce también como ‘palo de Jacob’, cruz geométrica o varilla de oro.
El único instrumento en activo sigue siendo la brújula (del latín ‘bussola’, cajita de madera, con la aguja de marear) que indica la orientación de la nave con respecto al norte magnético. Conocemos su existencia en China desde el siglo IV DC. Fue primero una mera barrita de hierro tocada con la piedra imán e introducida en un soporte que flotaba en el agua de una vasija. A partir del siglo XIV, dicha caja se mantenía en equilibrio mediante la suspensión que hoy llamamos de Cardano.
Si en la persona de Mercator confluyen el geógrafo y el calígrafo, en los objetos técnicos confluyen muchas veces la precisión y el sentido formal, que ha influido en los artistas de todas las épocas. La pieza ‘Construcción’ de 1935 de Antoine Pevsner (1884-1962), defensor del nuevo realismo de la ciencia y tecnología, de la belleza de los astrolabios, es un relieve que sintetiza ritmos internos del espacio-tiempo como desplazamientos orbitales.
Frente a esos ritmos el ‘still-life’ de Edward Wadsworth (1889-1949) es un bodegón de elementos marinos, con un sextante, una caracola, unos corchos de pescar y una boya frente a las sombras de la arquitectura y ante el horizonte y el cielo gris del litoral británico. Eleva a misterioso objeto un ‘harpoon shiplog,’ un instrumento para medir la velocidad que sobre el agua lleva un barco. En sus orígenes fue un trozo de madera (‘log’ viene del escandinavo ‘lag’, árbol cortado, madera) que atado a una cuerda con nudos (‘knoten’, en sajón), se lanzaba al mar por la borda y se recogía en un tiempo entonces cronometrado con reloj de arena, y así se calculaba la velocidad del barco. De ahí viene el término nudo, como medida de velocidad, una milla náutica por hora. Esto se apuntaba en un libro el Logbook (‘logbuch’ en alemán y en los idiomas escandinavos) derrotero o diario de navegación (‘Schiffsjournal’) que nosotros llamamos cuaderno de bitácora, porque se dejaba en el armario (‘bitacore’ en francés). En este lugar junto al palo de mesana, se dejaban la brújula y el cuaderno de derrota, diario de abordo.



