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12ago/110

Navegación nocturna

De noche en el mar, los sentidos parecen agudizarse: creemos ver y escuchar elementos extraños. Esto se une al nerviosismo que se experimenta en una situación complicada de dominar.

Navegar por la noche tiene una serie de riesgos que requieren precauciones. En nuestra vida cotidiana no estamos acostumbrados a la oscuridad, por lo que navegar durante la noche puede convertirse en una experiencia diferente.

La vista percibe fuentes luminosas enormemente débiles, que no lograríamos ver a la luz del día. Pero para lograrlo debemos dar a nuestros ojos un periodo de adaptación, que durará aproximadamente tres cuartos de hora.

La visión se acostumbra a la oscuridad y entonces debemos tener cuidado, ya que cualquier destello, incluso  moderado, puede reducir la capacidad visual: efecto deslumbramiento, que anula durante unos instantes toda percepción de reflejos. Para evitarlo es recomendable no utilizar luces violentas en cubierta.

Además, durante la noche estamos expuestos a una serie de defectos:

  • Presbicia nocturna: consiste en la visión borrosa de los objetos que tenemos cerca y puede estar acompañada de cansancio ocular.
  • Miopía nocturna: de lejos podremos ver las luces amarillas muy claramente, si bien luces de otros colores como azules o verdes aparecerán borrosas. Por la noche la pupila se dilata, lo que hace que el cristalino se ilumine y esto puede producir aberraciones visuales. A los miopes este problema se les agrava durante la noche.
  • La zona ciega: consiste en la existencia de una zona totalmente ciega centrada en el campo visual que varía en cada persona entre 1 y 5 grados y que provoca que la mejor agudeza visual se obtenga en la zona situada próxima a donde fijamos la vista.

Consejos para mejorar la visión nocturna

  • Dude de los colores que se perciben.
  • Utilice luces de color rojo para iluminar dentro del barco.
  • No mire directamente el objeto que desea observar.
  • Antes de relevar a un vigilante, la persona que lo hace deberá haberse acostumbrado a la oscuridad durante al menos un cuarto de hora.
  • Otros sentidos como el del oído y el del olfato, se agudizan durante las travesías nocturnas. Esto ocurre como reacción del organismo, que trata de compensar los fallos que produce la visión.

El orden

  • Drizas, escotas, amantillos… todo debe estar correctamente colocado de manera que podamos maniobrar sin miedo a equivocarnos. Escotillas, portillos y grifos de fondo deben estar correctamente cerrados.
  • Todo lo que sepamos que no va a ser utilizado deberá ser quitado del medio de inmediato, para evitar posibles tropezones.
  • Durante la noche todos los tripulantes que salgan a cubierta deberán llevar su correspondiente arnés, por lo que convendrá que estén preparados y en su sitio.
  • Orden en la cabina: platos guardados, así como todos los enseres personales para acceder a cualquier cosa sin necesidad de encender la luz ya que, si lo hacemos, estaremos repercutiendo en el descanso de quienes estén durmiendo, y en la capacidad de cada tripulante de ver en la noche.

Lo más adecuado es que el interior de la cabina sólo haya una tenue luz.

Preparar la navegación

Verificar la ruta prevista (conviene asegurarnos sobre la necesidad de ampliar los márgenes de seguridad a los posibles peligros).

Anotar las posibles ayudas a la navegación que encontraremos (faros y balizas).

  • Informarse sobre la situación, tráfico, corrientes y costa.
  • Todos deben saber el rumbo a seguir y la forma de actuar. Además, todo guarda tiene el derecho (y el deber) de despertar al capitán cuando lo considere necesario y es obligación del capitán acudir de forma inmediata.

Mantener el rumbo

La función principal del tripulante de guardia es mantener el rumbo marcado al barco y asegurarse de que no existe ningún peligro. Para ello se cuenta con diferentes ayudas.

  • Piloto automático: limita nuestra tarea a comprobar de forma regular que todo está Ok.
  • Estrellas: durante la noche no podemos guiarnos por las olas (que quedarán desdibujadas), ni solamente por el compás iluminado (si fijamos la vista en el compás iluminado los ojos se velarán en pocos minutos); debemos marcar y seguir el rumbo con la ayuda de las estrellas. Comprobamos que el barco va a rumbo. Alineamos una estrella con un obenque o una cruceta y, a partir de ese momento, ese astro será la guía. Por supuesto no podemos mantener esa misma estrella como guía durante toda la noche (la Tierra rota), por lo que después de varios minutos debemos buscar un nuevo punto de referencia.

Cómo maniobrar

No son en sí mismas diferentes a las del día; pero exigen una mayor destreza y concentración, ya que un pequeño error puede acabar en desastre.

Existen momentos de la noche especialmente peligrosos:

  • En las embarcaciones en las que se realicen cambios de guardia los puestos de mando pueden verse desatendidos por momentos (por las prisas de la persona que sale de guardia y la lentitud del que tiene que incorporarse).
  • El amanecer donde el cansancio, el frío, los desayunos… hacen que la persona que se encuentra de guardia no esté en la mejor forma para hacer frente a problemas.

Luces exigidas según el tipo de embarcación

  • Buques de propulsión mecánica

1.      Una luz de tope a proa.

2.      Una luz de tope a popa, que deberá estar más alta que la de proa (a excepción de los buques de menos de 50 metros de eslora, que no tendrán obligación de exhibir esta segunda luz).

3.      Luces de costado.

4.      Una luz de alcance.

  • Buques de propulsión mecánica de eslora menor a 12 metros

1.      En lugar de las luces antes mencionadas, podrán exhibir una luz blanca todo horizonte y luces de costado.

  • Buques de propulsión mecánica de eslora inferior a siete metros y cuya velocidad máxima no sea mayor de siete nudos

1.      Una luz blanca todo horizonte y, si es posible, luces de costado.

  • Buques de vela y embarcaciones a remo en navegación

1.      Luces de costado.

2.      Una luz de alcance.

3.      Si se trata de una embarcación a vela de menos de 12 metros estas luces podrán cambiarse por un farol combinado, que se llevará en el tope del palo o cerca de él, en un lugar visible.

4.      Las embarcaciones de eslora inferior a 7 metros, intentarán llevar estas luces y, en caso de que no resulte posible, deberán tener una linterna eléctrica que muestra una luz blanca

  • Buques dedicados a la pesca de arrastre

1.      Dos luces todo horizonte en línea vertical, verde la superior y blanca la inferior, o una marca consistente en dos conos unidos por sus vértices en línea vertical, uno sobre el otro.

2.      Una luz tope a popa y más elevada que la luz verde todo horizonte, los buques de eslora inferior a 50 metros no tendrán obligación de exhibir esta luz.

3.      Cuando vayan con arrancada, deberán llevar además las luces de costado y la luz de alcance.

  • Buques de pesca que no sea de arrastre

1.      Dos luces todo horizonte en línea vertical, roja la superior y blanca la inferior, o una marca consistente en dos conos unidos por sus vértices en línea vertical, uno sobre el otro.

2.      Si el aparejo alargado se extiende más de 150 metros medidos de manera horizontal a partir del buque, una luz blanda todo horizonte o un cono con el vértice hacia arriba, en la dirección del aparejo.

3.      Cuando vayan con arrancada, además de las luces prescritas en este párrafo, las luces de costado y una luz de alcance.

  • Buques fondeados

1.      En la parte de proa una luz blanca todo horizonte o una bola.

2.      En la popa, una luz blanca todo horizonte.

3.      Si se trata de un buque de eslora inferior a 50 metros, podrán exhibir una luz blanca todo horizonte en el lugar más visible.

4.      Podrán utilizar sus luces de trabajo o similares para iluminar las cubiertas (obligatorio en los buques de 100 o más metros de eslora).

  • Buque varado

1.      Las luces de fondeo

2.      Dos luces rojas todo horizonte en línea vertical.

3.      Tres bolas en línea vertical.

4.      Embarcaciones de menos de 12 metros varadas no tendrán obligación de exhibir estas dos últimas luces.

Consejos

  • Navegue siempre a mayor distancia de la costa que de día.
  • En el relevo de guardia, explique correctamente las diferentes iniciativas que haya tomado durante su guardia.
  • No tener prisa en estos cambios de guardia: es necesario que la persona que toma el relevo se acostumbre a la nueva situación.
  • Evite que un tripulante se quede solo en cubierta.
  • De ser necesario solicite ayuda a las personas que se encuentran durmiendo: no cometa temeridades por querer hacer las cosas solo.
  • No utilice linternas: deslumbran.
  • Tenga en cuenta que el uso de prismáticos compensa la pérdida de visión.
  • Es necesario que sepa identificar todas las luces de barcos que aparezcan en el horizonte, a fin de determinar el posible riesgo de colisión.
  • Conviene llevar un proyector de luz blanca, para utilizar rápidamente en caso de resultar necesario.
  • Una pequeña linterna portátil con luz roja en el bolsillo puede ser de gran ayuda.
  • Abríguese bien: durante la noche las temperaturas caen, aunque sea en el trópico.
  • Lleve siempre el arnés puesto.
  • Mantenga una alerta constante.
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